El irreverente oficio de despertar crisálidas

Escribir es transformar adrede la realidad; pasarla por el agua de una hasta que tenga el punto justo de sal. Somos oro-chrysos-crisálida; cápsula que, para protegerlos, encierra los maravillosos misterios en creación. Nadie puede saber lo que esconde una pupa en su interior a menos que ceda la capa oscura y gruesa del miedo. Hay capullos enterrados en el pantano del dolor y otros que cuelgan en la incertidumbre. Sin embargo esperan. Aguardan sin tener conciencia de que lo están haciendo: maduran nostalgias, refuerzan querencias, se adornan. No se trata de una espera vacua: es una metamorfosis sustentada en sueños con propósitos y anhelos profundos. Y llega la palabra. Si es indiscreta romperá bruscamente el manto que abriga al otro provocándole la muerte. Y llega la palabra. Si es oportuna su lengua húmeda recorrerá el cuerpo abriendo la ventana para la eclosión. A veces en el proceso de creación queda un exoesqueleto informe, otras, un hilo de seda de valor sin ...