Memorias obreras I
El inicio del ciclo
Recuerdo como empezó todo, un joven de 18 años
sin mucha experiencia laboral, ni mucha formación, pero era otra época entonces
había trabajo. Todavía con pinta de adolescente, en absoluto estaba nada
centrado en el futuro.
Recuerdo que para trabajar en Faus te tenías que
apuntar en una ETT, así funcionaba esto, mas adelante logramos contralarlo.
Pero recuerdo que no me apunté con la intención de trabajar en Faus, pero allí
acabé por dos ocasiones, la primera tan fugaz que casi no merece la pena
contarla, la segunda duró casi 10 años.
Al entrar tenías la impresión de que estabas
trabajando para algo importante. Pronto te das cuenta de que «aún» no era así,
pero si estaban en ello.
A una línea de mecanizado de parquet, la antigua
línea 1, allí me enviaron, fea como el mismo demonio y con apariencia de vieja
ya, era de color verde oscuro, así se pintaban las maquinas antes, tenía toda la
planta 4 casi para ella y se retorcía entre los pilares de la nave, yo le
llamaba el dragón. Allí tenía que recoger los paquetes de parquet ya embalados
para enviar a las tiendas, los apilábamos en un palet a mano al ritmo de la
mecanización, ese era el trabajo con el que empecé.
Cuando acababas te enviaban a «trascolar» las
filas extremas del parquet una vez cortadas del tablero, estas ya estaban
prensadas con el papel y la melamina, para enviarlos otra vez a reprensar, esta
vez solo para enderezarlo. El trascolado consistía en mover las filas a mano a
otro palet, era todo físico, como buen ayudante en prácticas, en ese momento
por la ETT.
Más adelante a los tres meses me contrataron por
Novoperfil, mi primer salario entero era de 78.000 ptas. Es curioso, porque
hasta más adelante que fue cuando Faus compró Novoperfil, éramos dos empresas
distintas, y los del centro 4, depende de para qué, pertenecíamos a unos u a
otros.
Al principio éramos pocos los de la planta 4,
pero casi más que los que hay ahora después de todo. Nombres, apellidos, apodos
y un sinfín de recuerdos que vienen a la mente como un goteo de agua fresca.
Se aprende mucho cuando estás empezando en el
mundo laboral, pero más que sobre el trabajo, sobre las personas y las
relaciones en el ámbito laboral. Poco o nada tiene que ver con la escuela. La jerarquización,
las disputas de promoción, el «peloteo»... pero sobretodo el compañerismo, y
como mantener la dignidad (si se puede).
También recuerdo muy bien el día que me pusieron
a llevar oficialmente una maquina, hasta el momento solo había llevado
complementos de la línea de producción, podía llevarlos todos, pero recuerdo el
día que me dijeron que hacía falta alguien más para llevar «la múltiple» una
seccionadora automática de múltiples sierras, mucho más segura de lo que suena,
ese fue uno de los días que más recuerdo. La línea de mecanizado tenía más
futuro, estaba mejor vista, se podía conseguir una mejor categoría. Pero la múltiple
era más independiente, más autónoma, al igual que los compañeros que allí
trabajaban, era otra sección, quizá por eso me gustó y quería ir.
Ese posiblemente sea uno de los giros del
destino, que hoy puedo ver. En aquella ocasión decidí seguirlo
también, pero entonces no lo sabía, se estaba forjando mi personalidad actual,
y a día de hoy no me arrepiento, de hecho estoy más que orgulloso. Por cierto
mi último día en Faus fue en la múltiple.
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